Los poliuretanos se usan en nuestra vida diaria no solo como termoplásticos (adhesivos para calzado, partes de automóviles, textiles) o termofijos (espumas para colchones o muebles, en aislamiento, impermeabilizantes) sino también como biomateriales poliméricos de uso directo o como parte de un dispositivo médico. En este sentido son materiales tan versátiles que pueden usarse como materiales sustitutivos de tejido duro y de tejido blando en el ser humano. Aunque parece que ya se ha dicho todo, existen numerosos retos pendientes. Por ejemplo, para hacerlos mas biocompatibles se están diseñando poliuretanos con polioles basados en aceites vegetales, se usan isocianatos oligoméricos o se busca que el uretano no se forme a partir del uso de isocianatos. Del mismo modo, se busca la formación de redes a través de entrecruzamientos reversibles (vitrimeros) o se buscan catalizadores alternos al estaño basados en ácidos o bases orgánicas. Las mejoras mecánicas hoy en día, recurren al uso de nanoparticulas, nanoarcillas o nanoestructuras de carbono donde también es deseables que los poliuretanos presenten memoria de forma. En términos de su manufactura no solo el uso del electrohilado o la fomación de espumas es perseguida sino también nueva mejoras a través de la impresión 3D donde se puede personalizar y usar menos material.
Durante la plática presentarán algunos ejemplos de poliuretanos que emplean poliésteres alternos a la PCL como polioles y se ejemplificará su uso en poliuretanos con memoria de forma cuando se les añade nanotubos de carbono. También se demostrará que pueden usarse como ductos para guías nerviosas empleados en la reparación de nervio periférico variando el contenido de segmentos rígidos y como injertos vasculares tricapa a base de poliuretanos amorfos para reducir su complianza.