El
agave es una planta xerófita, originaria del continente americano, que ha sido
utilizada ininterrumpidamente por el ser humano durante 7500 años para la
producción de alimentos, bebidas y fibras. Actualmente, se utiliza para la
producción de cuerdas, pero principalmente para la elaboración de bebidas
alcohólicas como mezcal y tequila, así como otros productos como nanocelulosa,
biocombustibles, composta o como alimento para animales, así como para la
recuperación de minerales del suelo. Existen alrededor de 300 especies de
agave, de las cuales al menos 200 se encuentran en México. Las fibras de agave
se extrajeron mecánicamente, sin usar solventes ni agua, mediante un método
asistido por liofilización. Posteriormente, se estudió la disposición interna
de las fibrillas para elaborar un modelo de crecimiento jerárquico, utilizando
esta información para explicar las propiedades excepcionales de estas fibras
naturales. Finalmente se separaron las fibras en microfibras, utilizando una
solución de peróxido de hidrógeno (30%) y ácido sulfúrico, reduciendo con esto
la rigidez de las fibras para obtener un material muy similar al algodón, por
lo que el agave puede ser utilizado en aplicaciones textiles. Se demostró que la
estructura de las fibras naturales de agave (Æ»315 µm) se compone de microfibras más pequeñas
entretejidas (Æ»14 µm), las cuales se mantienen unidas por
diversos compuestos como la lignina y pectina que al ser eliminados permite la
separación/extracción de microfibras aún más pequeñas de 2.7 µm de diámetro.